Mientras dormimos los pensamientos y las imagenes vienen a nosotros de manera más espontánea; soñamos o nos pasamos de pensamiento en pensamiento. En este transcurso de tiempo solo estamos concientes de los estímulos que nos rodean. Permanecemos en este estado de conciencia por lo menos en parte de los acontecimientos que ocurren en el exterior de nuestro cuerpo. Esto se debe a que podríamos ser levantados por estímulos como el sonido de un despertador.